El lunes pasado nos conectamos Adrián, Alejo, Hugo y yo para esbozar líneas posibles de colaboración. Contar en qué estábamos y partir de ahí.
Comenzaron hablando a grandes rasgos de la evolución de sus proyectos interinstitucionales, colaboraciones entre los estudiantes de sus respectivas clases en Bogotá y México, desde las Video cartas, realizadas en el marco de Ciudades Expandidas, hasta la propuesta actual de Hugo, Museologías Indisciplinadas (a veces usan el término Museografías, discusión en curso).
Hugo describió Museologías Indisciplinadas como un proyecto etnográfico a realizar en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México, propuesto en principio como una reflexión sobre la disciplina misma, pero aclaró que antes definir mejor su forma valdría la pena revisar los resultados de las experiencias anteriores. Alejandro resumió así la crítica de Hugo:
Sobre las videocartas, pudimos reconocer que producir e intercambiar materiales no necesariamente garantiza que exista un verdadero diálogo entre los estudiantes. La experiencia funcionó en términos de producción, pero dejó abierta la pregunta por cómo generar mayor vinculación, conversación y construcción colectiva. (…) Hay unos compromisos institucionales que debemos atender, pero también existe la posibilidad de dejar que el proceso encuentre sus propios caminos.
Adrián, habló de una recepción lijeramente diferente por parte de sus estudiantes, donde el proceso no culminó con la entrega de tareas o el fin del ciclo académico sino que despertó una pregunta insistente por cuál va a ser el siguiente paso, tanto si va por Museologías Indisciplinadas como por los lados del proyecto que él está comenzando a desarrollar con Isabel Contla y Mayra Vineya, la Valija Antidiplomática, un guion con esta premisa:
Una pieza audiovisual que trace una línea reflexiva sobre las estructuras -colonialista, patrimonial, institucional- con las que se articula la restitución/repatriación de patrimonio arqueológico de manera simbólica, afectiva y discursiva.
Con ello abrió la discusión hacia la posibilidad de cruzar proyectos (con anterioridad Alejo les había compartido registros iniciales de la maleta en Sin Título).
Las afinidades entre Sin Titulo y la Valija son obvias y múltiples (tal vez algunas no tan fáciles de prever y por eso escribo este y un siguiente artículo donde intento llevar las posibilidades de abrir código a más personas e iniciativas).
Resumí muy de pasada la manera en que el desarrollo de la maleta seguía un transito de reflexión personal sobre la apertura de lo creativo más allá de lo disciplinar, o tal vez todo lo contrario, en contra del desgaste del sentido que guarda lo disciplinar. Pero Hugo comentó que no veía tan clara una manera de articular la maleta a las etnografías de Museologías Indisciplinadas.
Habiendo leído los textos de su proyecto anterior, Reparar, visto los videos de Ciudades Expandidas y confirmada la familiaridad que el grupo ya tiene con lo que en su ámbito disciplinar se conoce como el giro ontológico, me creí capaz de revelar las relaciones previas que tiene el proyecto de la maleta con nodos específicos de la antropología latinoamericana y la manera en que propone un ejercicio imaginario sobre lo que puede ser una práctica etnográfica inversa. Esa es la promesa que espero poder cumplir en el siguiente artículo.
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